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REPORTE 4 Es navidad, y muy contentos porque ya la familia había crecido un poco, con la llegada de Sandra, Morim y Luca (este último hijo de Carlos, piloto del burro que esta por nacer), que venían desde Venezuela para darnos tan bonito regalo de Navidad pasando las fiestas con nosotros. Después de un buen y merecido descanso, salimos a hacer las compras para nuestra cena navideña, que este año aprovechando la ocasión y el lugar para hacerla al estilo argentino, una buena carne a la parrilla seria el menú de la noche. Exagerando un poco con la comida, como buenos venezolanos, mezclados también con pequeños restos de cansancio por el viaje, poco después de las doce, estábamos todos dormidos.
Al levantarnos la mañana siguiente, el día 25, desayunamos y empezamos a recoger, pues ya teníamos que entregar la habitación y también porque en los planes del día estaba conocer el Glaciar Martial, para el que nos preparamos con nuestras botas, doble pantalón, doble set de franelas, un suéter, una gran chaqueta, y como ya es prioridad para nosotros, todos los koalas y carteras llenos de material informativo y preventivo. Luego de una larga y empinada caminata, donde aprovechamos para hacer entrega del material en los puestos de control del glaciar y a otros aventureros en la ruta, por fin por primera vez en el viaje tocábamos la nieve, lo que provocó que muchos de nosotros dejáramos salir el niño que todavía llevamos por dentro. Entre fotos, risas, y juegos, el hambre comenzaba a manifestarse y decidimos comenzar a bajar. Al llegar nuevamente al pueblo de Ushuaia nos dirigimos a lo que seria su avenida principal, donde se encontraban todas las tiendas y restaurantes, que por supuesto por la fecha estaban casi todos cerrados, caminando encontramos un tienda de souvenirs donde el hambre se nos olvido un poco, luego de esto fuimos a comer uno de los escasos restaurantes abiertos, al salir de este fuimos a conocer el camping donde se quedan todos los expedicionarios del mundo, donde ya es costumbre y tradición entre ellos encontrase ahí para estas fechas, y en donde, como expedicionarios también, pasamos la noche, impresionados por la diversidad de vehículos modificados, donde habían desde el carro mas pequeño hasta camiones convertidos en unas casas rodantes (los cuales en su mayoría venían desde Europa y Australia) , nos acostamos a dormir.
Luego de casi congelarnos en una noche donde aproximadamente la temperatura osciló entre los 0° y 2° , nos levantamos apresurados y fuimos a comprar unas bolsas de dormir que nos abrigarán las siguientes noches frías que nos esperaban, distrayéndonos un poco debido a que la mayoría de las tiendas ya estaban abiertas, el acontecimiento del día fué el corte de cabello de Gustavo, quien luego de varios años con el cabello largo decidió cortárselo en el Fin del Mundo.
Cumplimos nuestro objetivo y emprendimos rumbo a nuestro regreso a eso de las 3PM. Ya a eso de las 6PM nos encontrábamos en la aduana de Argentina, donde antes de llegar a esta una piedra cayo sobre el parabrisa de la mula y esta comenzó a rajarse, aumentando su longitud a medida que rodábamos por el ripio de la rep. Chilena. Bajando la velocidad debido a la raja en el vidrio, llegamos como a las 11:30PM al lugar donde nuevamente tomaríamos el ferry para cruzar el estrecho de Magallanes, por suerte logramos tomar el último del día…. al bajarnos de este paramos los carros a un costado de la carretera, abrimos las carpas y nos acostamos a dormir.
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