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REPORTE 1 El 7 de diciembre nos levantamos a eso de las 6:00 am para recoger y abastecer de combustible los vehículos, esta vez llenamos incluso los bidones porque nos dijeron que había una sola bomba y era poco seguro que estuviera abierta. Cruzamos el Río Negro del Amazonas y emprendimos nuestro viaje por la BR319, ya eran las 11am. Después de 100km aprox. Llegamos a Castaño donde tendríamos que abordar nuestra segunda chalana, la cual era un cruce de río de un viejo puente que se había caído pero el precio era similar al que pagamos para cruzar el Río Negro. Por fin ya de haber recorrido tantos kilómetros de carretera llegamos a la primera parte de granzón y esto nos acompañaría, según lo estudiado, por un largo trayecto. El granzón se encontraba bastante baboso y los carros comenzaban a colearse, tuvimos que aplicar el 4x4 para mantener el control de los mismos, a medida que recorríamos la transamozonica el camino aumentaba su grado de dificultad y de ahora en adelante todas aquellas comunidades indígenas que encontrábamos al pie de la ruta los aprovechamos para transmitir como se nos era posible un mensaje de prevención de VIH.
Pasado el tiempo nos encontramos con una de las famosas cuadrillas de Embratel que se encargan de hacerle mantenimiento a la vía por unas antenas que se encuentran a lo largo de la BR319, esta estaba reparando un puente por lo que nos detuvimos unos minutos, que aprovechamos para fotografiar el paisaje. Seguimos con nuestro camino y al poco tiempo nos encontramos con otra chalana, también de precio elevado, el maquinista de la chalana nos informo que la parte ya transitada era la parte en peor estado, y que lo que quedaba no tenía mayor problema. Al poco tiempo de seguir la vía nos dimos cuenta de que esto no era cierto, las condiciones iban empeorando, la velocidad promedio paso de 17km/h a 5km/h, situación que se hace mentalmente agotadora ya que restaban 600km por recorrer, el camino comenzó a estrecharse y ya los carros tenia que ir abriendo su espacio en la selva Amazónica, seguimos e nuestra vía con la preocupación de que los animales e insectos no se metieran en los carros ya que teníamos los aires acondicionados apagados para ahorrar combustible. Pasada ya las 10:00 de la noche divisamos un cuerpo posado a orillas de la carretera, todos nos asustamos porque pensamos que se trataba de un cadáver, cuando de repente a escasos 2 metros de distancia este cuerpo se levanta de forma repentina, triplicando así nuestro miedo, luego comprendimos entonces que era una persona que decidió pasar la noche en ese lugar. A las 11:00 de la noche decidimos parar en una de las antenas de Embratel a armar nuestro campamento, como nos habían recomendado los federales. Entre insectos, sonidos extraños y sin la compañía de una sola estrella comimos y pasamos nuestra noche en medio de la selva. El día 8 de diciembre a eso de las 7:00 am nos levantamos y preparamos nuestro respectivo café, vaciamos algunos de los bidones en los tanques, recogimos y reiniciamos nuestro camino. En esta ocasión la vía tenia sus altibajos, nos encontrábamos con puentes en buen estado y otros en un estado fatal, pero la esperanza de que esta mejorara no se apartaba de nosotros. Luego de varios
kilómetros recorridos la carretera empezaba a ensancharse y la
acompañaban diferentes haciendas a su alrededor. Nos cayo la noche
y aun seguíamos transitando por esta carretera, el cansancio crecía
por cada metro de recorríamos, a eso de las 12:00 AM divisamos
un cuartel militar donde nos recomendaron que siguiéramos 9 Km.
mas adelante hacia la población de Humaita , consejo que seguimos.
Llegados al pueblo notamos una fuete actividad nocturna, la gente caminaba
por las calles del pueblo hacia los distintos centros de reunión,
mientras nosotros nos paseábamos por las distintas calles del pueblo
buscando una estación de la policía rodóviaria federal
donde pernoctar.Un habitante de este pueblo nos paro y nos comunicó
que aquí no había estación de federales, pero nos
guió hacia una bomba en la entrada del pueblo donde podíamos
acampar. Pasamos la noche en medio de varios camiones y a l día
siguiente nos llevamos la gran sorpresa de que nos encontrábamos
al lado de un autolavado no lo pensamos y a primera hora llevamos los
carros para que les quitaran todo el barro mientras nosotros comíamos
unos famosos RODIZIO, hablamos con varias personas que se encontraban
en el pueblo y todos coincidían en que la vía que aun no
terminábamos se apodaba la TRANSAMARGURA. Página Anterior / Página Siguiente
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