REPORTE 3

Pocos Kilómetros después llegamos a la Aduana Chilena, esta nos llamó la atención por el frio y por el desorden para el trámite de los documentos. En este previo tuvimos el placer de conocer al Sr. Giraldo Mazola Collazo, quien impresionado por las rotulaciones de los vehículos y la procedencia, se nos acercó para ponerse a la orden de cualquier cosa que necesitáramos. El Sr. Giraldo es el embajador de Cuba en Chile.


 

Con suerte terminamos los trámites y pasamos al segundo paso que era la revisión de los carros. Nos hicieron bajar todas la cosas del Burro y la Mula, para montar un perro que olfateara cada rincón de los carros, hasta las carpas nos hicieron abrir ya pasadas las 10 de la noche, en este momento, ustedes podrán imaginarse el cansancio acumulado que teníamos, como para descargar y volver a cargar los carros.

Salimos aproximadamente a las 12:00 de la noche de la Aduana, el camino se presentaba mucho mas complicado que el argentino, las bajadas eran mas empinadas y sin defensas, los huecos mas grandes y la vía menos iluminada, eso sí, no podemos decir nada de las indicaciones… ¡había un letrero cada 2 cm!!!!!

Luego de 250 km y cerca de las 4:00 de la mañana, llegamos a una estación de servicio en Valparaíso, nuestra sorpresa, al empezar a abrir las carpas para acostarnos nos dimos cuenta que por la revisiones que nos hicieron, habíamos dejado la base de la carpa de la Mula en la aduana. (Sin esta base la carpa no tiene estructura y por ende no se puede usar). Improvisamos, y con unas piedras y tablas pudimos resolver para dormir esa noche. Nos acostamos y a eso de las 6 AM, dos horas después de habernos acostado, empezamos a escuchar un ruido en las tablas de las carpas, por el cansancio que teníamos, cada uno de nosotros esperaba que el otro se parara a revisar. Oh!! Sorpresa!! era el bombero de la estación de gasolina que de manera abusiva se subió a la carpa del burro a cobrarnos 1.000 pesos chilenos por cada carro!!!!

Después de este incidente, nos despertamos y partimos rumbo a conocer las playas de Valparaíso y Viña del Mar, recorrido que realizamos en unas dos horas, continuamos con rumbo a la Bahía de Quintero, esta nos pareció un lugar muy pintoresco ya que conseguimos un mercado de pescado a orilla del Océano Pacífico donde aprovechamos para realizar una Jornada de Prevención y compramos unos frutos de mar para preparar. Partimos de este mercado rumbo a una playa que los lugareños nos habían recomendado (Playa Rikote) para pasar el día y preparar la compra, después de unos kilómetros de camino de tierra, paso de dunas y una que otra pegadita en esta blanda arena, llegamos a una espectacular playa frente al Océano Pacifico con un radiante sol tapado por las bellas nubes grises y una agradable temperatura de 8°C. Nos dispusimos a preparar el banquete de frutos de mar, que como último plato tuvo una suculenta pasta de atún enlatado con mayonesa comida desde su cazuela.

Aboyados por la comida decidimos pasar la noche en esta playa para así poder retomar fuerzas y salir al día siguiente con destino a la ciudad de Santiago y continuar nuestro rumbo hacia Ushuaia.

 

 


 

 

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