ANACO Y BERGANTIN : Anzoátegui

Bueno primero que nada saludos a las personas que siguen los viajes del grupo Cabuya Heny, esta de más decirle que cualquier duda pregunta o aporte que nos quieran hacer pueden escribirnos a el contacto de la página que con mucho gusto le vamos a responder.

Esta vez el viaje fue hacia los lados del Estado Anzoátegui, decidimos tomarnos un fin de semana otra vez con la gente de la revista Fronteras y Rusty Avila ya que con estos panas, como les he comentado antes, da gusto viajar. El grupo estaba conformado por el Chasis largo de Juan, otro chasis largo de Luís . Carlos con su bronco, la mula que todos conocemos y Al fin !!Carlos (mi hermano) decidió sacar el burro que no salía desde el viaje al sur. Me imagino que fue después de todo el chalequeo que le teníamos montado.

Nos arrancamos para Anaco a eso de las 10 pm, ahí nos esperaban unos panas de Juan que nos prestarían el patio de su casa para pasar la noche y arrancar a primera hora de la mañana para hacer la ruta. Llegando a Anaco a horas de la madrugada y por ser viernes, en uno de los cruces del pueblo, nos pasó una camioneta por al lado con dos personas que estaban de lo mas seguro ebrias y gatillo alegre ya que accionaron varios disparos contra uno de los establecimientos que estaban por ahí cerca. Pero bueno gracias a dios solo fue un susto y se le recordó un poco a la mama a estos señores.

Pasamos la noche y a primera hora de la mañana recogimos y emprendimos nuestro viaje dándoles muchas gracias a los amigos de Juan por habernos dejado pasar la noche en su casa. Nos arrancamos a la sierra, en el camino a esta nos encontramos con varios palos de agua y con unos paisajes muy lindos, particularmente era primera vez que pasaba por estos lados del país, pero quede realmente asombrado. Llegamos a un pueblo de nombre Úrica donde estaría la entrada a lo que seria nuestro camino por estas serranías del estado Anzoátegui .Seguimos rodando pero nunca nos abandonaba aquellas vistas tan bonitas de esos valles enormes que guarda este Estado. Al pasar por uno de los pueblos, un grupo de niños que estaban jugando con sus bicicletas nos retaron a que no íbamos a poder pasar el río que se encontraba mas adelante a lo que no le paramos mucho… ya que traíamos un buen equipo para poder trabajarlo, en el caso de que fuese necesario. Y así fue, seguimos hacia donde estaba el famoso río y en el camino aprovechamos para tomarnos unas fotos con todos estos paisajes. Pasamos por un dique o lo que quedaba de un dique ya que se lo había llevado una crecida la noche anterior, y también por un ingenioso sistema que utilizaban los habitantes de la zona para cruzar el río y consistía en una guaya que los atravesaba unas poleas y una canasta.

Este río tapaba la carretera por la que transitábamos en algunas partes, realmente que estaba alto y cuando llegamos al final de la vía nos dimos cuenta que seria imposible cruzarlo por lo ancho y la corriente que tenia, quien se metiera ahí iba a terminar quien sabe donde. Ahí fue cuando nos acordamos de la apuesta que teníamos con los muchachos del pueblo que habíamos pasado antes.

No nos quedo otra que reformular la ruta y echar marcha atrás, ahora iríamos para un pueblo llamado Bergantín, por una vieja vía que encontramos, esta era como un túnel natural de árboles y se mantenía así a lo largo de toda ella. Al llegar a Bergantín nos paramos en la plaza del pueblo a preparar algo antes de seguir nuestro camino.. En todo esto mientras que comíamos y hablábamos un perro callejero que estaba por ahí nos ha quitado toda la charcutería del viaje que ARRRR!!!! Pero bueno que íbamos hacer esos nos pasa por no estar pendiente.

Terminamos de comer y seguimos nuestro camino esta vez por una carretera muy deteriorada en una pronunciada subida, pero nuestra mayor sorpresa fue cuando se abren un poco los árboles y pudimos ver unos pinos enormes en los picos de unas montañas!!!. Rápidamente seguimos con nuestra marcha hacia arriba para poder ver si este podría ser el lugar en el que pasaríamos la noche. Lastima que cuando llegamos nos dimos cuenta que no había espacio para poder estacionar los 5 carros y armar tal campamento. Así que retornamos a nuestra carretera principal rumbo al pueblo de Buenos Aires. Acá la cosa se puso un poco más complicadita, era una carretera de arcilla y muchas piedras de todos los tamaños, aparte de mojada por las lluvias que tenían azotada esa zona. Fuimos subiendo poco a poco de quiebre en quiebre y preocupados por el carro de Carlos ya que este al ser el mas corto de todos era el mas propenso a voltearse en una de esas subidas en la que estábamos metidos. Pero gracias a Dios no hubo de que preocuparse.

Llegamos ya de noche a lo que seria el final de nuestra vía, pues la gente de este pueblo muy amable, por cierto, nos informo que la carretera que estábamos buscando no existía desde hace años. Pero nos invitaron a quedarnos en un espacio entre las calles del pequeño pueblo y hasta un almuerzo al día siguiente la cual no pudimos aceptar ya que emprendíamos el regreso a primera hora.

Bueno al día siguiente nos despedimos de los habitantes del pueblo (vale acotar que esta a muchos metros de altura, es de clima muy fresco y esta rodeado de paisajes espectaculares). Y arrancamos hacia un río que habíamos dejado atrás en el camino de ida. Acá desayunamos, nos metimos a bañar y limpiar los corotos. Ya preparados para el regreso seguimos otra vez hacia el pueblo de Bergantín, pero antes de llegar a este hicimos un donativo de ropa a unas señoras que estaban en un río lavando, con un pocoton de muchachitos alrededor de seguro que quedaron muy contentos por tal labor.

En el regreso a Caracas le mostramos a nuestros panas de Fronteras y de rusty-avila una de las playas que tenemos reservadas y que muy poca gente conoce de arenas blancas y palmeras, pasamos un rato en esta y luego retornamos a la ciudad. En esta ocasión fueron 2 carpas las que llevamos al viaje superando todo tipo de prueba que te ofrece una ruta como esta.

 

 


Autor : Gustavo Heny