CANAIMA BAJO LAS
LLUVIAS
Primera parte
Todo empezó cuando
Yaye, mi hermano Jorge, se le mete la idea en la cabeza de que teníamos
que conocer el Salto Ángel… idea que concibió a
principios del año 2006, en un viaje a la Gran Sabana, al cual
yo no le presté mayor atención…
Después de unos meses,
Yaye me comenta, que el viaje a Canaima era un hecho y que teníamos
que empezar a preparar el carro, ya que para un viaje de tal magnitud
el vehículo tiene que estar muy bien acondicionado.
Aun no teníamos una
fecha concreta de cuando iríamos, ni con quién, pero solo
sabíamos que queríamos ir y ya…
De repente un viernes, el
18-07-06 para ser más exactos, recibo una llamada de Carlos,
mi otro hermano, quien me dice que el viaje se iba hacer la semana próxima,
me quede en silencio, pasmado, solo pensando que realizaríamos
uno de los viajes 4X4 mas difíciles, en unas de las peores épocas…
INVIERNO.
Las cosas por hacer empezaron.
Lo primero fue comprar el tanque auxiliar del machito de Yaye y montarlo,
cambiar la fusilera, hacerle mantenimiento al winche, entre otras tantas
actividades, que llenaron nuestro tiempo y esfuerzo, con la máxima
expectativa de lo que nos esperaría en ese viaje.
Llego la salida, el viernes,
28 de Julio del 2006, y hasta este día tuvimos la agenda completa
por todas las cosas que le hacían falta hacerle al carro, entre
ellas, una muy importante como la de cambiar los mud terrain 315 por
los militares que fueron los que nos aconsejaron para la trilla, los
cuales, tras una decisión unánime, decidimos no cambiarlos
e irnos confiando completamente con nuestros cauchos.
Salimos de Caracas (7:14
PM) con rumbo hacia Guarenas que era el punto de encuentro con el otro
machito, donde nos esperaba Reinaldo el piloto y Manuel (El Negro) con
los que emprenderíamos esta aventura, en total éramos
5 personas. A eso de las 9:30PM, ya los carros estaban rumbo el estado
Bolívar. La vía del Guapo hasta Puerto La Cruz nos sorprendió
con un fuerte palo de agua y llena autobuses, lo cual nos retrasó
mucho, llegamos a Puerto La Cruz a eso de la 1:45AM.
Después de un gran
recorrido llegamos al Puente de Angostura a las 4:42AM todavía
estaba oscuro, por lo que no pudimos disfrutar nada de su belleza. Muy
pronto empezó a amanecer, y nos encontrábamos llegando
a Ciudad Piar, justo allí, pudimos empezar a observar el paisaje,
las grandes sabanas e increíbles piedras a pie del camino, pero
lo que mas noté y con mayor atención, fue el palo de agua
que no dejaba de caer.
Llegamos a la Paragua después
de estar toda la noche rodando, eran las 8:30AM y continuaba la lluvia,
la sensación de estar cerca de un camino que no conoces, del
cual te han comentado que no es sencillo y con los palos de agua que
estaban cayendo, nos mantenía en una constante expectativa a
los cinco.
En la Paragua nos
paramos en una ferretería para comprar unos grilletes adicionales
para las labores de recuperación, después, llegamos a
la cauchera donde le colocamos 45PSI a los cauchos, a la fabrica de
hielo para cargar las cavas y a buscar un permiso en un comando militar
que hay allí, para poder cargar los bidones de combustibles.
Sin más preámbulo, llegamos a la primera chalana donde
ya al abordarla, era bastante complicado.

En ésta también
estaba uno de los famosos “PIPOTEROS” (personajes que se
dedican a al transporte de combustible a los mineros que se encuentran
internos en la selva) y lo primero que nos dijeron fue que nuestros
cauchos mud terrain se desinflarían porque la trilla los presionaría,
estas palabras nos puso un tanto nerviosos y lo segundo fue, que de
treinta pipoteros que hacen ese recorrido solo estaban pasando cuatro
y que la TRILLA se encontraba en muy malas condiciones. Desembarcamos
la chalana y llegamos a un tramo donde hay que rodar unos 11KM para
poder abordar la segunda chalana, ya acá empezamos a pasar por
unas bombas de barro regulares y casi todo el camino estaba lleno de
agua, por lo que tuvimos que bregar, en lo que llegamos al final nos
encontramos con la chalana del señor Hildelara sola, así
que empezamos a tocar corneta después de media hora y unas modificaciones
con el cable del GPS (que se nos había quedado y este se había
quedado sin pila) comenzamos a abordar la segunda chalana. Reinaldo
hace el primer intento fallido tratándose de montar ya que la
cantidad de barro que había antes de la rampa de la chalana era
increíble. El carro quedo completamente clavado y tuvimos que
sacarlo con el winche desde atrás.


Después de
un viaje espectacular en la chalana por el rió Chiguao y después
de casi 45 minutos llegamos al paso de Capachal (primer pedazo antes
de entrar a la trilla) el cual nos daba la bienvenida con lluvia y fuertes
bombas de barros donde nos quedamos pegados varias veces. Este paso
nos exprimió hasta el limite, ya que constantemente los carros
se quedaban pegados, y peor aun, la lluvia hacía crecer los dos
diques que estaban a los lados de la vía y estos poco a poco
empezaban a inundar el paso, lo cual parecía algo angustiante
porque no podíamos salir de allí con los carros pegados
y la vía inundándose por la lluvia.
Después de
bregar fuertemente por dos horas, Capachal nos dejo ir, y por fin!!
Entramos en la famosa trilla, donde nuestras expectativas quedaron mínimas,
ante lo que conseguimos.

La selva nos trago
prácticamente, casi no podíamos ver ni el cielo, esta
trilla para ese momento había adquirido las dimensiones de los
carros y puedes ir en ella sin siquiera tocar el volante, casi todo
el camino era empujar el agua, dar golpes por lo deteriorada de la misma,
e inclinarnos de una manera increíble, donde se puede hacer el
símil que nuestro carro, era en realidad un velero. Nuestra velocidad
promedio, según el GPS, era de 3 Km/h y el tubo de escape no
dejaba de estar bajo el agua todo el camino. No rodamos mucho hasta
que nos conseguimos el primer puente de palos, ante el cual nos quedamos
en silencio, pensando rápidamente como íbamos a pasar
el carro por esos troncos. A medida que rodábamos, el camino
empeoraba más y más, además que no teníamos
ninguna señal de mejora, las treinta y seis horas que teníamos
sin dormir, comenzaban a hacer estragos en nosotros, además que
teníamos barro hasta en las zonas menos pensadas, y los mosquitos
no respetaban ni a los repelentes.

El segundo puente,
lo encontramos a las 6:30 PM, para nuestra sorpresa y para empeorar
las cosas, estaba caído!! Por lo que lo tuvimos que reparar.
Terminamos de repararlo justo cuando ya estaba anocheciendo, y ya no
veíamos la hora de llegar a Tierras Blancas. 2Km antes de llegar
a este último poblado, el camino estaba en muy malas condiciones
y los carros se empezaron a quedar pegados cada vez más y a plena
noche, cuando de repente El Negro, observa que en los charcos de la
trilla entra una Baba (ahora lo pensábamos dos veces antes de
caminar por ellos!!).
Llegamos a Tierras
Blancas, con casi 42 horas de sueño acumuladas, llenos de barro
hasta el cuello, lo único que pudimos hacer fue poner la ropa
mojada en el motor del carro para que se secara y comer un excelente
plato de pasta que nos preparo Carlos. Nos acostamos, y al día
siguiente nos quedamos dormidos, nos levantamos cerca de las 8:00Am,
para desayunar y cambiar aceites de Transfer y de la transmisión
delantera debido a que tenían agua (esto dijeron los chalaneros
que nos iba a suceder)

Arrancamos a las
12:00Pm rumbo a la Candelaria, pero no rodamos mucho, cuando un ruido
muy fuerte en el motor del carro nos obligó a pararnos, revisamos,
y era un pedazo de rama que se había pegado y estaba rozando
con el ventilador del carro, gracias a Dios que fue sólo esto.
Después de 3 horas de rodar nos encontramos con los famosos Pipoteros
(tránsito en la vía), menos mal que el lugar donde los
encontramos, nos daba chance de poder pasar a los dos carros. Los pipoteros
estaban atascados por unos árboles derribados en la vía,
intentando levantarlos, pero uno de los muchachos se reventó
la muñeca, Reinaldo (Dr. House) lo entablillo y se le dio un
cóctel de relajantes musculares para que se le pasara el dolor,
porque no dejaba de quejarse. Les prestamos nuestras hachas y machetes
y ellos nos hicieron el favor de cortar todos los árboles caídos
en menos de 30 minutos, lo cual nosotros hubiésemos tardado horas
en hacerlo.

Seguimos nuestro camino y
no dejamos de encontrarnos árboles atravesados en la vía
que no dejaban que pasáramos y teníamos que cortarlos
con nuestras hachas o jalarlos con los Winches, además de unos
tramos en los que nos quedábamos pegados.
Llegamos a “La
punta de eje” la cual es una subida de una sola piedra y muy resbalosa,
ya que la lluvia no nos dejaba seguir, aquí tuvimos que bloquear
y subir poco a poco, siempre en primera, y justo después de éste,
hay un paso, el “Paso La Yuca”, siendo ya de noche, aquí
el carro prácticamente se mete en un túnel con pared de
tierra de los dos lados, el paso es muy aterrador, ya que si te llegas
a quedar pegado ahí la única forma de poder salir es partiendo
el parabrisas, ya que no te puedes bajar ni por las ventanas y se termina
pasando un río que llega a el nivel de las ventanas, y que tuvimos
que cruzar de noche, y otro en el que nos quedamos pegados y el carro
empezó a inundarse por dentro, pero pudimos enganchar rápidamente
el Winche al otro carro para salir rápidamente de esa situación.


Después de ya atravesar
casi seis puentes en todo el camino, nos encontramos con otro que contaba
nada más con un tronco muy fino en solo uno de sus lados. El
Negro, se baja para indicar muy cuidadosamente a Reinaldo hacia donde
tenia que mover las ruedas, pero el problema era que las luces del vehiculo
no dejaban ver los cauchos del carro y si las apagaban, el piloto no
podía ver las señas.
Se monta el carro
en el peligroso puente y empieza a rodar por encima hasta que ya llegando
al final, hubo un mal entendido de señas, y el carro cae, quedando
apoyado con el parachoques al final del puente. Todos quedamos impactados
al ver esto, por suerte, el carro se mantenía aun, pero con muy
poco equilibrio. La única forma de sacarlo era con la punta de
eje que estaba en el parachoques del otro carro, pero nosotros, Carlos,
El Negro y yo, habíamos quedado de el otro lado del puente y
no podíamos pasar, pues teníamos miedo de apoyarnos del
carro y que este terminara de caer con nosotros abajo. Yaye, estaba
intentando sacar la punta de eje del parachoques, pero éste se
había quedado doblado, presionando así la punta de eje,
haciendo imposible sacarla. Nos arriesgamos a cruzar el puente con mucho
cuidado ya que el carro estaba prácticamente guindando para poder
ayudar a sacar la punta de eje.

Logramos sacarla y clavarla
para poder pegar el winche del carro que estaba caído con mucho
cuidado. Pasamos casi dos horas para que los carros pudieran pasar este
puente.
A una hora de este puente
tan accidentado, nos encontramos con uno mucho peor, ya que estaba en
muy mal estado. Tenía aproximadamente 60 metros de largo y, al
menos, 15 metros de profundidad, adicionalmente, estaba muy resbaloso
por la lluvia, los carros al montarse resbalaban ya que estaba inclinado
hacia un lado, solo lo pudimos pasar otra vez, gracias a la punta de
eje que la clavamos al final del puente y jalamos los carros con los
Winches.
No rodamos mucho, hasta que
llegamos a una sabana, y, por fin!!! la trilla nos soltaba después
de casi dos días luchando con ella, nos habían comentado
que esta parte era espectacular, ya que podías ir rodando y disfrutando
a la vez de los Tepuyes que rodean esta sabana, pero, una vez más
era la 1Am cuando llegamos acá y lo único que se veía,
era lo que alumbraba los carelos de los carros y el faro piloto.
El camino parece
arena y con las lluvias se creaban unas de las peores bombas de barro
con las que tuvimos que lidiar. Ya casi eran las 4 de la madrugada,
cuando entre todos los mosquitos e insectos y en lo particular unas
avispas como de una pulgada largo que estaban pegados en la pantalla
del GPS, nos dejaron ver que llagábamos un punto llamado la Guardia
y que teníamos que atravesar un río que se veía
muy complicado de cruzar y decidimos parar y cruzarlo en el amanecer…
eran ya las 4:25Am.

Dormimos menos de tres horas,
cuando ya estábamos en la vía otra vez, rodando lo que
podíamos, pues los carros, se quedaban enterrados, o con las
ruedas delanteras en el aire, en bombas muy grandes.
Llegamos a la laja,
la que pasamos muy cautelosamente para que los carros no se resbalaran,
y decidimos quedarnos un rato a pasar el día ahí, porque
hacía tiempo que no hacía un sol como el que teníamos
en ese momento, prácticamente pasamos un día de playa,
comimos y hasta nos quemamos con el Sol.


A un kilómetro antes de llegar a la Candelaria, nos encontramos
con un puente que no estaba en los planes, y además justo cuando
llegamos, ¡¡¡empezó la lluvia otra vez!!!!
Por fin llegamos
a La Candelaria, con un fuerte palo de agua (el más fuerte que
nos había tocado en todo el viaje) a eso de las 5:30Pm. Nos comunicamos
con el señor Anselmo que nos indicó donde podíamos
pasar la noche para salir al día siguiente para CANAIMA después
de 3 días de bregar fuertemente.
Fin Primera Parte
Segunda
Parte
Autor
: Gustavo Heny