CANAIMA BAJO LAS
LLUVIAS
Segunda parte
1ero de agosto del
2006 y amanecíamos ya en LA CANDELARIA, recogíamos los
restos de la respectiva parrilla de celebración de llegada, cuando
el señor Anselmo y su hijo nos dijeron que era hora de salir
para Canaima. Eran las 8:00AM justo cuando emprendimos una caminata
hacia el río donde se encontraba la curiara, cuando llegamos
a lo que seria el puerto de La Candelaria, nos atacaron los puri-puris,
casi no te dejaban ni respirar, estaban mas insoportables que nunca.
Abordamos nuestra
embarcación y a toda máquina o, lo que es lo mismo, a
todo remo, emprendimos nuestra nueva travesía pero ahora en curiara
y luego a pie. Mientras que el señor Anselmo y su hijo remaban
nosotros desayunábamos, cuando de repente de un simple río
conectamos con el gran Caroní!!!. Es impresionante ver lo grande,
imponente y rápido de este río!!! no imaginábamos
que teníamos que pasar por ahí y los señores que
nos llevaban solo tenían unos simples remos. Llegamos al otro
lado del Caroní donde había unas chozas y algunos niños
pemones jugando, saludamos y seguimos nuestro recorrido que según
los guías nos faltaban 2 horas.


El camino se lo empezó
a tragar la selva y ya casi nos sentíamos en la trilla otra vez,
estaba tan tupida que ni el mismo GPS que nunca perdió señal,
la vino a perder cuando estábamos ahí. De repente empezamos
a subir una colina que a mas de uno le quito el aliento, subías
agarrados de algunas ramas ya que estaba bastante inclinada y resbalosa,
tardamos aproximadamente 45 minutos en llegar a la parte mas alta, pero
valió la pena ya que en la cima de esta nos encontramos con una
sabana totalmente virgen y despejada adornada con unos árboles
al final de ésta, lo que se transformaba en una vista espectacular!!!!
Seguimos el camino
por la sabana, este se nos perdía de vista en algunos momentos…
notamos que los mismos guías se les veía cierta cara de
duda a la hora de elegir cual era el camino pero gracias a Dios nunca
sucedió nada. Aproximadamente 1 hora caminando llegamos donde
un señor mayor pemon que se encontraba en el medio de la nada,
este le refresco un poco la memoria a nuestro guías. Cruzamos
algunos otros ríos cristalinos donde aprovechábamos para
a tomar agua fresca.



De repente a lo lejos, vimos una colina donde se veían algunas
personas y lo que más nos sorprendió, fue que habían
marcas de algunos carros, lo que de inmediato se nos vino a la mente
¿como pueden llegar estos carros hasta acá?, casi no sentíamos
frustrados cuando nos enteramos que los carros eran llevados en aviones
Hércules para el tránsito de la comunidad de Canaima,
comunidades aledañas, turistas, entre otros.
Al subir esta colina,
vale acotar que después de la caminata que traíamos encima
no fue muy fácil de superar, por fin empezamos a ver los campamentos
de Canaima. Caminamos por el camino de tierra principal y llegamos al
aeropuerto donde hay una placa en honor a nuestro tío abuelo
GUSTAVO HENY (razón de la expedición).


Nos tomamos nuestras
respectivas fotos en la placa y seguimos hasta la posada que nos llevaría
a conocer un poco este parque nacional y adicionalmente nos daría
donde pasar la noche.
Nos despedíamos de nuestros guías y emprendíamos
otro camino nuevamente, no sin antes cuadrar la fecha y hora en las
que nos encontraríamos para regresar. De inmediato subimos a
la chalana a eso de las 4 de la tarde y empezó el largo viaje
por el río Carrao y en donde luego tomaríamos la salida
hacia el río Churun, el viaje tenia sus partes complicadas, más
de una vez la pata del motor pegaba con alguna piedra del fondo, además
que el hecho de estar sentados 2 horas y media en una tabla de madera
era algo incómodo, esto lo resolvimos quitándonos los
salvavidas y colocarlos de cojín.

Después de
unas 2 horas de viaje en la curiara, entre las curvas que nos daba el
río, algunos monos que jugaban entre ellos en el los árboles
y con el motor de la curiara a toda velocidad, se abrió entre
las nubes y como un regalo de Díos EL MAJESTUOSO SALTO ANGEL
el motivo de esta expedición. No lo podíamos creer después
de tanto viajar por fin nos dan tan preciado regalo un Salto Angel totalmente
despejado y abundante en agua. A las 6:30PM llegamos a lo que seria
nuestro refugio: unas cabañas sin paredes con una hamacas que
se veían muy cómodas y un gran cuadro: EL MISMISIMO Salto
Angel, justo detrás de la cabaña, se ve tan cerca que
pareciera que te fuese a mojar, y también habían muchos
turistas (ninguno Venezolano cosa que nos llamo la atención).


Al día siguiente
nos levantamos bien temprano, desayunamos y empezó nuestra travesía.
Éramos un grupo de 13 personas que emprendimos una caminata a
pie por un camino bastante estrecho entre los árboles. En el
camino hubo bastantes accidentes como el de una muchacha de EEUU que
le empezó a faltar el aire y supusimos seria mal de Páramo,
y no mucho después uno de los griegos que andaban en el mismo
grupo que nosotros, también sufrió una caída justo
delante de mí, fracturándose la nariz, lo que lo obligó
a regresarse sin haber podido disfrutar del salto. Después de
unos 45 minutos de caminata por piedras, ramas y viendo una gran cantidad
de insectos, llegamos a lo que seria una especie de mirador, donde era
los más cerca que pudiéramos estar del salto, pero no
fue suficiente para nosotros ya que después de semejante travesía,
no nos conformaríamos con tomarle fotos, así que hablamos
con los guías ya que teníamos todas las intenciones de
bañarnos en el. Bajamos 10 minutos por una especie de ladera
y llegamos al pie del Santo Angel en donde nos bañamos y por
fin podíamos decir que el objetivo del viaje estaba completo
(LLEGAMOS!!).

Pasamos ahí
un buen rato entre fotos y zambullidas se nos paso el tiempo volando
y emprendimos nuestro camino de regreso a los campamentos. Cuando llegamos,
nuestro motorista el seños Jesús nos tenía preparado
ya un buen plato de pasta que nos devolvió las fuerzas y también
vimos al griego que se tuvo que devolver con la nariz vendada. Nos montamos
en nuestra curiara acomodándonos ya que sabíamos lo que
nos esperaba a eso de las 12:45PM. Casi 3 horas después fue que
llegamos a el pueblo de Canaima y de inmediato, fuimos a un salto llamado
SALTO EL SAPO en el que es bastante interesante, porque pasas por debajo
de una fuerte caída de agua o por lo menos cuando nosotros fuimos
era así. Este también se encontraba repleto de turistas
y nos parecía extraño ya que los últimos 4 días
los habíamos pasado sin ver tantas personas juntas.

Luego de este último
Salto, caminamos hasta la posada en la que nos íbamos a quedar
esa noche, ¡en donde nos recibieron excelente! con chocolate caliente
después de estar todo el día empapados, nos asignaron
la habitación. Después de bañarnos, salimos a caminar
un rato y conocimos al señor Rafael, que estaba haciendo una
gran cantidad de obras en esa comunidad y aprovechó de darnos
un tour por toda las posadas y especialmente por LA CASA CACIQUE donde
vimos algunas pertenencias de nuestro tío abuelo , Gustavo ¨CABUYA¨
Heny, en donde pudimos apreciar: su escopeta, chaleco, cañas
de pescar, anzuelos, entre otras pertenencias.. Para nosotros fue importante
ver que las cosas personales de nuestro familiar que habían sido
donadas, estaban ahora en un buen lugar , en una casa donde se hospedan
los presidentes que vienen a visitar el parque nacional Canaima. Todo
este tour y reconocimiento y la entrada a la Casa Cacique se lo debemos
al Sr. Rafael y a la Sra. Mary de la posada Canaima Tour.
Después de
dormir toda una noche por primera vez en una cama, después de
casi una semana nos levantamos decididos a que nos teníamos que
regresar otra vez, pensando toda en la caminata que hicimos y lo peor
es que ahora estábamos cargados con aceites que compramos en
una bodega acá en Canaima para hacerle los cambios a las trasmisiones
de los carros, porque el que llevamos como repuesto ya se nos había
terminado. Desayunamos y nos montamos los bultos cuando de pura casualidad
nos encontramos con el Sr Ramón que era el único que nos
podía acercar hasta la curiara de nuevo ya que tiene una Hembrita
(Toyota pick up) acondicionada con cauchos para atravesar tan irregular
camino.
El viaje hasta la
curiara fue de 1 hora aproximadamente y estuvo bastante fuerte, el Sr
Anselmo de nuevo nos esperaba cercano a la embarcación, abordamos
la curiara y esta vez fuimos río abajo hasta llegar a la Candelaria
(en donde se encontraban los carros). En lo que llegamos, lo primero
que hicimos fue ligar los dedos ya que el único hielo que nos
quedaba estaba en una cava dentro del carro y si este se había
derretido, no sabíamos de que íbamos a alimentarnos durante
el camino de regreso, pero gracias a dios que la panela de hielo estaba
intacta (Gracias a la cava que nos prestó Eddy). Procedimos hacer
los cambios de fluidos ya que tenían agua y el aceite estaba
con un color medio marrón. El siguiente día y a primera
hora nos despedimos de el Sr Anselmo con el cual hicimos un intercambio
de regalos y ARRANCAMOS OTRA VEZ de regreso (justo el momento en el
que nadie quería pensar).
Yo iba en el asiento
de atrás en el carro de mi hermano y lo único que se me
pasaba por la cabeza era como íbamos hacer en esas bajadas por
las que nos lanzamos, que ahora serian subidas, y aquellas curvas dentro
de la trilla que eran tan cerradas como una U. No sé que pasó,
cuando surgió de repente un cambio de planes y quisimos ir al
el pueblo minero de la Bonita que estaba como a unos cuantos kilómetros
de desvíos para ver si conseguíamos hielo “por si
las moscas”. Este fue el peor error que pudimos hacer y hasta
ahora me arrepiento. El carro de adelante, se quedó pegado de
tal manera que parecía que se lo iba a tragar la tierra!!! no
entendíamos que había pasado y todo esto fue en menos
de 1 minuto. No lo podíamos sacar con el winche así que
nosotros decidimos pasar por un lado del carro y poder sacarlo con la
guaya Flex. En lo que mi hermano arranca, no rodó ni 10 metros
y ya estaba en sótano 10 (totalmente hundido también)
inclinado del lado del copiloto, tanto que no se podía abrir
la puerta!! “más pegado que el primer carro”. Ahora
si estamos en problemas!!!! Ahí fue cuando todos nos sentamos
en el piso sorprendidos por todo lo que paso por una idea de desviarnos
hacia el pueblo de la Bonita. Intentamos sacar el carro de mi hermano
pegando el winche de carro a carro y sucedió lo peor, parecía
que tantos días de relax estaban pasando su factura!!! Se nos
quemó el winche. Ahora estábamos en la siguiente situación,
los dos carros pegados y uno sin winche, ni un árbol alrededor,
un sol inclemente y barro que te succionaba los zapatos. Nos dedicamos
a sacar el carro de Reinaldo primero picando todos los árboles
que se encontraban a lo lejos y acuñándolos en los cuatro
cauchos, jalando con el winche la punta de eje pero el terreno era tan
suave que se la traía, así estuvimos un buen rato hasta
que logramos sacar el primer carro, cosa que nos empezaba a subir el
ánimo nuevamente. Dio la vuelta por una loma para ponerse detrás
del carro de mi hermano y jalarlo con la guaya flex que después
de unos repetidos intentos lo sacó, no todo era felicidad, ya
que cuando salio el carro notamos que por lo mismo que había
quedado inclinado empezó a botar gasolina, y ahora teníamos
un problema bastante grande!!! Perdimos unos 20 litros o mas de gasolina
y nos faltaban aun unos 2 días bastante fuertes.

Seguimos andando
y empezamos a divisar donde había una gran cantidad de árboles,
donde sospechamos seria el comienzo de la trilla. Pero había
algo que no estaba en los planes. Todo alrededor de la entrada estaba
inundado ya que los últimos días no había parado
de llover y el agua en algunas partes llegaba al nivel de nuestro pecho,
además que el terreno abajo era muy suave. Preocupados por el
carro de mi hermano que se le había dañado el winche,
intentamos unas veces mas repararlo, pero no logramos hacer nada. No
nos quedo otra opción que la de aventurarnos con el carro de
Reinaldo que si le servia su winche, para ver que pasaba. Se fue a toda
velocidad para tratar de llegar lo más lejos posible y a unos
15 metros de la entrada del charco, se queda totalmente pegado. Así
que fuimos jalándolo de árbol en árbol hasta que
llego al otro extremo. Ok ya había pasado el primero (el mas
fácil) ahora tocaba el de mi hermano que no tenia winche. Sin
pensarlo mucho, volteamos el carro de Reinaldo y le sacamos toda la
guaya que daba, a eso le empatamos todas nuestras cinchas incluyendo
la guaya flex y lo dejamos todo estirado, le dijimos a mi hermano que
agarrara vuelo y llegara lo mas que pudiera y así paso, estaba
algo confiado de que lo iba a poder pasar sin tener que jalarlo pero
al parecer ese charco no nos dejaría salir así tan fácil.
En lo que quedo pegado el carro le pegamos de inmediato todas esas guayas
que habíamos empatado lo fuimos sacando poco a poco, no lo podíamos
creer lo logramos sacar!!!. Ya nos encontrábamos dentro de la
trilla!.


Así empezamos a andar,
conscientes de que nos faltarían unos 2 días de viaje
por esa selva y que hoy obligatoriamente teníamos que llegar
a tierras blancas para pernoctar, cosa que iba a ser difícil
ya que era eso de las 5 de la tarde o más.
Fuimos rodando, ya había
oscurecido y la trilla estaba mucho mas inundada que cuando estábamos
de ida y en uno de esos charcos Manuel que estaba en el carro de adelante
vio como se escurrió de un charco una pequeña baba y no
mucho después hizo candil a un conejo que estaba en el medio
de la vía y tenia un tamaño que parecía un perro.
Muy tarde y cansados como a las 11:30PM llegamos a tierras blancas en
donde ni cenamos y nos fuimos a dormir .
Nos levantamos y no sorprendió
ver al lado de nosotros un pipotero que estaba de ida y pasaba la noche
en ese lugar para seguir luego. Nos llamo bastante la atención
ya que nosotros llegamos bastante tarde y el no estaba ahí. Nos
contó que se le había caído el carro por uno de
los puentes y nos dejo entendido que el puente había quedado
en malas condiciones y que debíamos repararlo para poder cruzar.
También no pidió
algunos tornillos del cardan y un jockey ya que en el impacto lo había
roto. Se lo dimos y no los agradeció mucho…. salimos y
al cabo de pocos kilómetros nos encontramos con un árbol
en la vía que nos llevo bastante tiempo poder cortarlo. Después
de unas cuantas gotas de sudor y bastante cansados, logramos quitarlo
y teníamos ya el camino despejado para seguir, bueno eso creíamos!!!
no mucho después tuvimos que desarmar los frenos del carro de
Reinaldo que se había quedado totalmente sin frenos.
Estuvimos 45 minutos logrando
sacar el caucho en el medio de la trilla, cosa que tuvimos que picotear
toda la trilla. Ya graduando los frenos y montando el caucho pude divisar
una ARAÑA MONA en el medio de la trilla.
Hartos de la trilla y sus
charcos, como que si no fuera suficiente, el carro de mi hermano se
le humedece totalmente el distribuidor y cada vez que entrábamos
a los charcos amenazaba con apagarse aparte de que ya nos quedábamos
sin gasolina y el motor empezaba a tragarse los sucios del tanque.
Apareció
la luz al final del túnel!!!. Después de notar ciertas
mejorías en el camino y cuando los carros por fin alcanzaban
a encontrar la increíble velocidad de 30KM/H, después
de tanto tiempo, al final y tapada con algunas lianas guindantes que
hacían el papel de puerta, estaba la salida de la selva. Al atravesar
aquella puerta no encontrábamos ya en Capachal, con lo cansados
que estábamos no nos daba gracia, ya pues sabíamos que
era una de las partes mas complicadas del viaje. Para nuestra sorpresa
estaba totalmente tapada por agua!!!. Atravesándolo quedamos
pegados en varias ocasiones y en un momento desapareció la trilla
para convertirse en agua. Aquellos diques que le hable en el primer
relato se habían desbordado totalmente. A lo que no le paramos
mucho y seguimos, ya que lo único que teníamos en la cabeza
era un que MÁS PODRÍA PASAR!!! los carros empezaron a
flotar y a irse de los lados hasta que llegamos al otro extremo y prácticamente
no faltaba nada para que esta aventura llegara a su fin!

Llegamos al río
Chiguao donde tocamos corneta mientras no bañábamos hasta
que el señor de la chalana nos vino a buscar. Cuando vimos los
carros montados los 2 juntos en la curiara supimos lo fuerte que había
sido el viaje y lo mucho que habían sufrido nuestros vehículos.
Bajamos los carros y nuestra intención era llegar de una vez
al pueblo La Paragua, pero al ver la hora sabíamos que no nos
iba a dar tiempo y que tendríamos que dormir ahí porque
no encontrábamos la salida ni para la primera curiara. Procedimos
a armar el campamento, sacando el forro de la carpa de techo, me lleve
un gran susto al encontrarme en uno de los travesaños de la escalera
un alacrán!!! (Gracias a Dios me dí cuenta antes de montarle
la mano encima). Con los nervios del primer alacrán, revisamos
toda la carpa para ver si no habían otros por ahí.
Al día siguiente logramos encontrar la salida de la curiara,
nos montamos, y en esta atravesamos el río Paragua. Ya en la
población de la Paragua los 2 carros llegaron a la bomba de gasolina
apagándose literalmente, después de llenar los tanques
de gasolina, comenzamos con todos los cambios de fluidos del carro para
los respectivos 700km de carretera que nos quedaban aun para llegar
a nuestras casas.

En definitiva este
viaje ha sido uno de los retos más fuertes y complicados que
hasta ahora hemos realizado en vehículos rústicos, se
combinaron muchas cosas a la vez. Y a mi parecer el factor que mas nos
ayudo a realizarlo fue el de la persistencia, y el equipo humano que
participamos, nosotros nos fijamos una meta y logramos poco a poco cumplirla.
PD: un buen sentido
del humor jamás puede faltar para convertir estas situaciones
que parecen trágicas, en momentos más llevaderos.
FIN !!!!
Autor
: Gustavo Heny